Qué es un detector de IA
Es un programa entrenado para distinguir texto humano de texto generado por modelos como ChatGPT, Claude o Gemini. Lo usan universidades, editores, agencias de contenido y cualquiera que quiera saber si le están colando un texto hecho con IA. El resultado siempre es una probabilidad («78 % generado por IA»), nunca una prueba.
Cómo funciona
La mayoría mira dos cosas:
- Perplejidad: lo predecible que es cada palabra. La IA tiende a elegir la palabra más probable; las personas somos más impredecibles.
- Variabilidad (burstiness): los humanos mezclamos frases largas y cortas; la IA suele ser más uniforme.
Si el texto es muy predecible y muy uniforme, el detector sube la probabilidad de «IA».
Por qué fallan
- Falsos positivos: textos técnicos, legales o escritos por personas no nativas salen como «IA» porque son predecibles.
- Falsos negativos: basta con editar un texto generado o pedirle a la IA otro estilo para que pase como humano.
- Modelos nuevos: cada modelo escribe distinto y los detectores van por detrás.
Para qué te sirve en tu negocio
Como señal, no como veredicto. Úsalo para revisar contenidos que te entregan terceros, detectar textos 100 % copiados de una IA sin trabajar o priorizar qué revisar a mano. Nunca para acusar a nadie ni para decidir solo con el porcentaje.
Y si lo que te preocupa es el SEO: a Google no le importa si el texto lo ha escrito una IA, le importa si es útil. Un texto con IA revisado y con criterio propio es perfectamente válido.
Errores comunes
- Tomar el porcentaje como una prueba.
- Pasar el mismo texto por tres detectores y quedarte con el resultado que te conviene.
- Reescribir textos buenos solo para «engañar» al detector.
Preguntas frecuentes
¿Hay algún detector de IA fiable al 100 %?
No. Ni los mejores. Todos dan falsos positivos y se pueden engañar.
¿Google penaliza el contenido escrito con IA?
No por el hecho de estar hecho con IA. Penaliza el contenido de poco valor, lo haya escrito quien lo haya escrito.
¿Qué detectores de IA hay?
Los más usados son GPTZero, Originality.ai, Copyleaks y el de Turnitin en educación.
